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Fuente: Ajahn Lee  - Frames of Reference
Traducido del tailandés al inglés por Thanissaro Bhikkhu
Access to Insight, 1 de febrero  2010

Libre distribución siempre que sea sin alterar el contenido, de forma gratuita y citando las fuentes.
dhammammagga.org 2010

Marcos de referencia

Ajahn Lee Dhammadharo

(Phra Suddhidhammaransi Gambhiramedhacariya)

 

Resumen

Los cuatro marcos de referencia se pueden reducir a dos: fenómenos físicos y mentales, o - de otra forma - cuerpo y mente. Incluso aunque estén divididos en cuatro, es solo el flujo mental lo que está dividido. Cuando llegas a la esencia de la práctica, todo se reduce al cuerpo y a la mente. Si quieres simplificar la práctica, deberías centrarte en investigar el cuerpo, y luego centrarte en investigar la mente.

1. Para centrarse en investigar el cuerpo: Se consciente de cualquier característica del cuerpo, como la respiración, y luego cuando puedas mantenerte centrado en ello con precisión, expande tu atención para observar otros aspectos del cuerpo, examinándolos desde varios ángulos. No obstante, mientras investigas, no dejes ir tu enfoque original - la respiración. Sigue examinando las cosas hasta que hayas conseguido una comprensión intuitiva clara y real sobre las características del cuerpo, y la mente se vuelva más tranquila, quieta y sutil que antes. Si algo surge mientras estás investigando, no te aferres a ello de ninguna forma.

2. Para centrarse en investigar la mente: Fija tu atención en un punto u otro, y mantén tu atención perfectamente quieta. Después de que tu mente haya estado quieta lo suficiente, examina las formas en las que cambia y se mueve, hasta que puedas ver que sus movimientos, ya sean buenos o malos, son solo una forma de creación mental (sankhara). No te dejes preocupar con nada que llegues a saber, pensar o ver mientras examinas. Mantén tu atención en el presente. Cuando puedes hacer esto, tu mente es guiada hacia el entendimiento intuitivo tranquilo y claro.

Esta forma de practicar está en línea con los cuatro marcos de referencia. Cuando puedas hacer esto, darás lugar al momento mental que conforma el Camino - y el momento en el que surge el Camino en toda su potencia es el momento en el que puedes dejar estar.

Dejar estar tiene dos formas: (1) Ser capaz de dejar estar los objetos mentales pero no la propia mente. (2) Ser capaz de dejar estar ambos, los objetos de la mente y el yo individual.

Ser capaz de dejar estar ambos, los objetos propios y el yo individual es conocimiento genuino. Ser capaz de dejar estar los objetos propios pero no el yo individual es conocimiento falseado. El conocimiento genuino deja estar ambos extremos: Deja que el objeto siga su propia naturaleza como objeto, y deja que la mente sigua la naturaleza de la mente. En otras palabras, deja que la naturaleza cuide de sí misma. "Objeto" aquí se refiere al cuerpo; "yo" se refiere al corazón. Tienes que dejar estar a ambos.

Cuando tu conocimiento puede alcanzar este nivel, no tienes que preocuparte mucho por la virtud, la concentración y el discernimiento. La virtud, la concentración y el discernimiento no son la naturaleza de la mente, no es la naturaleza de la mente la virtud, la concentración y el discernimiento. La virtud, la concentración y el discernimiento son simples fenómenos fabricados, herramientas para extinguir las corrupciones. Cuando las corrupciones se extinguen, entonces la virtud, la concentración y el discernimiento también se desvanecen. La virtud, la concentración y el discernimiento son como el agua. Las corrupciones son como el fuego. La mente es como la persona que usa el agua para apagar el fuego. Cuando el agua ha extinguido las llamas, el propio agua se ha desvanecido - pero la persona que apaga el fuego no ha desaparecido. El fuego no es el agua, el agua no es el fuego. La persona no es el agua, el agua no es la persona. La persona no es el fuego, el fuego no es la persona. La naturaleza genuina de la mente no es la corrupción, ni es la virtud, ni la concentración, ni el discernimiento. Simplemente es, de acuerdo a su propia naturaleza.

Aquellos que no conocen la naturaleza de la realidad sostienen que la muerte es la aniquilación o que el nibbana es en un modo u otro la aniquilación. Esto es su propia falta de entendimiento. Incluso aquellos que no han ido mas allá del nivel de que entra en la corriente son capaces de saber que la verdadera naturaleza de la mente no es de ningún modo aniquilada, y es debido a esto que son gente de fuerte convicción inquebrantable, en la creencia en los caminos y sus frutos. Incluso a pesar de que sus corazones no están todavía completamente libres de mezclarse con las corrupciones, estas corrupciones no pueden borrar la naturaleza verdadera de sus corazones - igual que un lingote de oro, que cuando se ensucia, puede cubrirse de hollín, pero el hollín no puede transformarlo en otra cosa que no sea oro.

Esto es distinto en la gente normal y corriente. La mente de una personal normal puede ser pura de vez en cuando, pero no permanece así. No puede escapar de ser contaminada de nuevo - del mismo modo que un cuchillo afilado solo permanecerá afilado si se mantiene bañado en aceite. Si lo usas, y olvidas dejarlo a remojo, el acero de la hoja podría convertirse en otra cosa que no fuese acero.

Por consiguiente cada uno de nosotros debería hacer encarecidamente el esfuerzo de llegar al menos a la Corriente, por que aunque todas las cualidades que he mencionado - ya sean condicionadas (sankhata dhamma) o Incondicionadas (asankhata dhamma) - están mezcladas dentro de cada uno de nosotros, ninguna de ellas es tan elevada como viraga dhamma: el acto de desapasionamiento que extrae lo Incondicionado de lo condicionado como se extrae el oro del mineral en crudo.

Las enseñanzas del Buddha son sutiles y profundas. Cualquiera que no esté decidido a ponerlas realmente en práctica no conocerá su sabor - como un ganadero contratado para cuidar de las vacas sin llegar a conocer nunca el sabor de su leche.

Así que se nos enseña:

Estudiar es conocer
los textos,
practicar es conocer
tus corrupciones,
lograr el objetivo es conocer
y dejar ir.
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