¿Cuál
es la Verdad Noble del Sufrimiento? Nacer es sufrimiento, envejecer es
sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la separación de lo amado es
sufrimiento, no conseguir lo que uno quiere es sufrimiento: en resumen,
las cinco categorías afectadas por el apego son sufrimiento.
Existe
esta Verdad Noble del Sufrimiento: tal fue la visión, el entendimiento
intuitivo, la sabiduría, el conocimiento y la luz que surgieron en mí
sobre cosas nunca antes escuchadas.
Esta
Verdad Noble debe ser penetrada por la plena comprensión del
sufrimiento: tal fue la visión, el entendimiento intuitivo, la
sabiduría, el conocimiento y la luz que surgieron en mí sobre cosas
nunca antes escuchadas.
Esta
Verdad Noble ha sido penetrada por la plena comprensión del
sufrimiento: tal fue la visión, el entendimiento intuitivo, la
sabiduría, el conocimiento y la luz que surgieron en mí sobre cosas
nunca antes escuchadas.
[Samyutta Nikaya, LVI, 11]
La
Primera Verdad Noble con sus tres aspectos es: ‘Hay sufrimiento,
dukkha. Dukkha debe ser comprendido. Dukkha ha sido comprendido’.
Esta
es una enseñanza muy hábil porque está expresada en una fórmula simple
que es fácil de recordar, y también se aplica a todo lo que
posiblemente puedas experimentar, hacer o pensar respecto del pasado,
presente o del futuro.
Sufrimiento o dukkha es el lazo común que
todos compartimos. Todo el mundo en todas partes sufre. Los seres
humanos sufrieron en el pasado, en la antigua India; sufren en la
moderna Gran Bretaña; y en el futuro los seres humanos también
sufrirán… ¿Qué tenemos en común con la Reina Isabel? – Sufrimos. Con
una prostituta de Charing Cross, ¿qué tenemos en común? – El
sufrimiento. Incluye todos los niveles desde los seres humanos más
privilegiados hasta los más desesperados y menos privilegiados, y todas
las gamas entre ambos. Todo el mundo sufre. Es un lazo que tenemos los
unos con los otros, algo que todos entendemos.
Cuando hablamos
de nuestro sufrimiento humano, salen a la luz nuestras tendencias
compasivas. Pero cuando hablamos de nuestras opiniones, de lo que yo
creo y lo que tú crees sobre política y religión, entonces podemos
entrar en guerra. Recuerdo una película que vi en Londres hace unos
diez años. Intentaba reflejar a los rusos como seres humanos, mostrando
a mujeres rusas con sus bebés y a los hombres llevando a sus hijos de
picnic. En aquella época, esta presentación del pueblo ruso era inusual
porque la mayoría de la propaganda de occidente los había convertido en
monstruos titánicos o gente fría, como reptiles – y entonces nunca
pensabas en ellos como seres humanos. Si quieres matar personas, tienes
que verlos de ese modo; no puedes matar a alguien si entiendes que
sufre del mismo modo que tú. Tienes que pensar que son despiadados,
inmorales, despreciables y malos, y que es mejor librarse de ellos.
Tienes que pensar que son malvados y que es bueno librarse del mal. Con
esta actitud, podrías sentir que está justificado el bombardearlos y
ametrallarlos. Si tienes en mente nuestro lazo común de sufrimiento,
esto hará que seas totalmente incapaz de hacer esas cosas.
La
Primera Verdad Noble no es una sombría afirmación metafísica diciendo
que todo es sufrimiento. Observa que hay una diferencia entre una
doctrina metafísica en la que estás haciendo una afirmación sobre Lo
Absoluto y una Verdad Noble la cual es una reflexión. Una Verdad Noble
es una verdad sobre la cual reflexionar; no es un absoluto; no es Lo
Absoluto. Aquí es donde los occidentales se confunden mucho porque
interpretan esta Verdad Noble como una clase de verdad metafísica del
Buddhismo – pero nunca fue éste su objetivo.
Puedes ver que la
Primera Verdad Noble no es una afirmación absoluta a causa de la Cuarta
Verdad Noble, la cual es el camino del no-sufrimiento. No puedes tener
sufrimiento absoluto y después tener un camino de salida de él,
¿verdad? No tiene sentido. Aún así algunas personas tomarán la Primera
Verdad Noble y dirán que el Buddha enseñó que todo es sufrimiento.
La
palabra pali dukkha significa ‘incapaz de satisfacer’ o ‘no poder
contener, aguantar o resistir algo’: siempre cambiando, incapaz de
llenarnos completamente o de hacernos felices. El mundo de los sentidos
es así, una vibración en la naturaleza. De hecho sería terrible si
encontráramos satisfacción en el mundo de los sentidos porque entonces
no buscaríamos más allá de él; sólo estaríamos atados a él. Sin
embargo, a medida que despertamos a este dukkha, comenzamos a descubrir
el camino de salida, de modo que ya no estamos constantemente atrapados
en la conciencia sensorial.
El Sufrimiento y el Concepto del Yo
Es
importante reflexionar en la redacción de la Primera Verdad Noble. Está
redactada de un modo muy claro: ‘Hay sufrimiento’, en lugar de ‘yo
sufro’. Psicológicamente esa reflexión es un modo mucho más hábil de
decirlo. Tendemos a interpretar nuestro sufrimiento como ‘yo estoy
realmente sufriendo. Sufro mucho – y no quiero sufrir’. Este es
el modo en que está condicionada nuestra mente pensante.
‘Estoy
sufriendo’ siempre transmite el sentido de ‘soy alguien que está
sufriendo mucho. Este sufrimiento es mío; he tenido mucho sufrimiento
en mi vida’. Entonces todo el proceso, la asociación con el yo de uno y
la memoria de uno, despega. Recuerdas lo que sucedió cuando eras un
bebé…y así en adelante.
Pero observa, no estamos diciendo que
hay alguien que tiene sufrimiento. Ya no es sufrimiento personal cuando
lo vemos como ‘Hay sufrimiento’. No es: ‘Oh, pobre de mí, ¿por qué
tengo que sufrir tanto? ¿Qué hice para merecer esto? ¿Por qué tengo que
envejecer? ¿Por qué tengo que tener tristeza, dolor, pena y
desesperación? ¡No es justo! No lo quiero. Sólo quiero felicidad y
seguridad’. Esta clase de pensamiento proviene de la ignorancia que lo
complica todo y da lugar a problemas de personalidad.
Para
abandonar el sufrimiento debemos aceptarlo en la consciencia. Pero la
aceptación en la meditación buddhista no es desde una posición de: ‘Yo
estoy sufriendo’ sino más bien, ‘Existe la presencia de sufrimiento’,
porque no estamos intentando identificarnos con el problema sino
simplemente reconocer que hay uno. Es torpe pensar en términos de: ‘soy
una persona malhumorada; me enfado tan fácilmente; ¿cómo me deshago de
esto?’ – que dispara todas las suposiciones subyacentes de un yo siendo
muy difícil tener alguna perspectiva sobre ello. Se vuelve muy confuso
porque la percepción de mis problemas o mis pensamientos nos lleva muy
fácilmente a la supresión o a hacer juicios sobre ello y a criticarnos
a nosotros mismos. Tendemos a aferrarnos e identificarnos antes que a
observar, atestiguar y comprender las cosas tal y como son. Cuando
estás simplemente aceptando que existe este sentimiento de confusión,
que existe la avidez o la ira, entonces existe una reflexión honesta
sobre la forma en la que es y te has deshecho de todas las suposiciones
subyacentes – o al menos las has debilitado.
Así que no te
aferres a estas cosas como defectos personales sino sigue contemplando
estos estados como impermanentes, insatisfactorios y sin entidad fija.
Sigue reflexionando, viéndolos como son. La tendencia es ver la vida
desde el punto de vista de que esos son mis problemas, y de que uno
está siendo muy honesto y franco al admitirlo. Entonces nuestra vida
tiende a reafirmar eso porque seguimos operando desde esa suposición
errónea. Pero ese mismo punto de vista es impermanente, insatisfactorio
y sin entidad fija.
‘Hay sufrimiento’ es un reconocimiento muy
claro, preciso, de que en este momento hay una sensación de
infelicidad. Puede oscilar desde la angustia y la desesperación hasta
la irritación suave; dukkha no significa necesariamente sufrimiento
severo. No tienes que ser tratado brutalmente por la vida; no tienes
que venir de Auschwitz o Belsen para decir que hay sufrimiento. Incluso
la Reina Isabel podría decir ‘hay sufrimiento’. Estoy seguro de que
tiene momentos de gran angustia y desesperación, o al menos momentos de
irritación.
El mundo de los sentidos es una experiencia
sensitiva. Significa que siempre estás expuesto al placer y al dolor y
al dualismo del samsara. Es como estar en algo muy vulnerable y recoger
todo lo que entra en contacto con estos cuerpos y sus sentidos. Así es
como es. Ese es el resultado del nacimiento.
El
sufrimiento es algo que normalmente no queremos conocer – queremos
simplemente librarnos de él. Apenas hay algún inconveniente o molestia,
la tendencia de un ser humano no despierto es librarse de ello o
suprimirlo. Uno puede ver por qué la sociedad moderna está tan atrapada
en la búsqueda de placeres y deleites en lo que es nuevo, excitante o
romántico. Tendemos a enfatizar la belleza y los placeres de la
juventud mientras que el lado feo de la vida: la vejez, la enfermedad,
la muerte, el aburrimiento, la desesperación y la depresión, se
apartan. Cuando nos encontramos con algo que no nos gusta, intentamos
escapar de ello hacia algo que nos gusta. Si estamos aburridos, vamos
hacia algo interesante. Si sentimos temor, intentamos encontrar
seguridad. Hacer esto es algo perfectamente natural. Estamos asociados
con ese principio de placer/dolor de ser atraídos y repelidos. Así que
si la mente no es plena y receptiva, es selectiva – selecciona lo que
le gusta e intenta suprimir lo que no le gusta. Gran parte de nuestra
experiencia tiene que ser suprimida, porque muchas de las cosas con las
que estamos inevitablemente involucrados son de alguna manera
desagradables.
Si surge algo desagradable, decimos: ‘¡Huye!’
Si alguien se cruza en nuestro camino, decimos: ‘¡Mátalo!’ Esta
tendencia es a menudo evidente en cómo actúan nuestros gobiernos...
Aterrador, ¿verdad?, cuando piensas en la clase de gente que gobierna
nuestros países - porque todavía son muy ignorantes y no están
iluminados. Pero así es como es. La mente ignorante piensa en
exterminio: ‘Aquí hay un mosquito, ¡mátalo!’ ‘Estas hormigas están
invadiendo la habitación; ¡rocíalas con insecticida!’. Hay una compañía
en Gran Bretaña llamada ‘Rent-o-kill’. No sé si es una especie de mafia
inglesa o qué, pero se especializa en matar plagas – como quiera que
interpretes la palabra ‘plaga’.
Esta
es la razón por la cual tenemos que tener leyes como ‘Me abstendré de
matar intencionadamente’, porque nuestra naturaleza instintiva es
matar: si está en tu camino, mátalo. Puedes verlo en el reino animal.
Nosotros mismos somos criaturas bastante predadoras; creemos que somos
civilizados pero tenemos una historia realmente sangrienta –
literalmente. Está tan llena de matanzas interminables y de
justificación para todo tipo de iniquidades contra otros seres humanos
– por no mencionar a los animales – y todo es a causa de esta
ignorancia básica, esta mente humana irreflexiva que nos dice que
aniquilemos todo lo que se cruce en nuestro camino.
Sin
embargo, con la reflexión estamos cambiando eso; estamos trascendiendo
ese patrón básico, instintivo y animal. No estamos siendo solo títeres
de la sociedad regidos por la ley, temerosos de matar porque tenemos
miedo de ser castigados. Ahora estamos verdaderamente asumiendo la
responsabilidad. Respetamos las vidas de otras criaturas, incluso las
vidas de los insectos y las criaturas que no nos gustan. A nadie le van
a gustar nunca los mosquitos y las hormigas, pero podemos reflexionar
en el hecho de que tienen derecho a vivir. Esa es una reflexión
de la mente; no es sólo una reacción: ‘¿Dónde está el insecticida?’ A
mí tampoco me gusta ver hormigas caminando por mi suelo; mi primera
reacción es: ‘¿Dónde está el insecticida?’ Pero luego la mente
reflexiva me muestra que aunque esas criaturas estén molestándome y
preferiría que se fueran, tienen derecho a existir. Esa es una
reflexión de la mente humana.
Lo mismo se aplica a los estados
mentales desagradables. Así pues cuando estás experimentando ira, en
vez de decir: ‘Oh, aquí estoy – ¡enojado otra vez!’ reflexionamos: ‘Hay
ira’. Igual que con el miedo – si comienzas a verlo como el miedo
de mi madre o el miedo de mi padre, o el miedo del perro o mi miedo,
entonces todo se vuelve una red pegajosa de criaturas diferentes
vinculadas en un sentido, desvinculadas en otro; y se hace difícil
tener alguna comprensión real. Y sin embargo, el miedo en este ser y el
miedo de ese perro sarnoso es la misma cosa. ‘Hay miedo’. Es sólo eso.
El miedo que he experimentado no es diferente del miedo que otros
tienen. Así que es aquí donde tenemos compasión incluso hacia los
viejos perros sarnosos. Comprendemos que el miedo es tan horrible para
los perros sarnosos como para nosotros. Cuando se le da una patada a un
perro con una bota pesada y os dan a vosotros una patada con una bota
pesada, esa sensación de dolor es la misma. El dolor es sólo dolor, el
frío es sólo frío, la ira es sólo ira. No es mío sino más bien: ‘Hay
dolor’. Este es un uso hábil de pensar que nos ayuda a ver las cosas
más claramente en lugar de reforzar la opinión personal. Luego como
resultado de reconocer el estado del sufrimiento – que hay sufrimiento
- llega la segunda comprensión intuitiva de esta Primera Verdad Noble:
‘Debe ser comprendido’. Este sufrimiento debe ser investigado.
Investigar el Sufrimiento
Te
animo a intentar entender dukkha: a observarlo realmente, a detenerte
ante él y a aceptar tu sufrimiento. Intenta comprenderlo cuando estés
sintiendo dolor físico o desesperación y angustia, o ira y aversión –
sea cual fuere la forma que adquiera, la calidad que tenga, ya sea
extrema o ligera. Esta enseñanza no significa que para estar iluminado
tengas que ser completa y totalmente miserable. No tienes que ser
despojado de todo o ser torturado en el potro de torturas; significa
ser capaz de observar el sufrimiento, incluso si es una sensación suave
de descontento, y comprenderlo.
Es fácil encontrar un chivo
expiatorio para nuestros problemas. ‘Si mi madre me hubiera amado de
verdad o si todos a mi alrededor hubieran sido verdaderos sabios y
totalmente dedicados a proveer un ambiente perfecto para mí, entonces
no hubiera tenido los problemas emocionales que tengo ahora’. ¡Esto es
realmente tonto! Sin embargo así es como algunas personas ven el mundo
en realidad, pensando que están confundidos y son miserables porque no
tuvieron un trato justo. Pero con esta fórmula de la Primera Verdad
Noble, incluso si hemos tenido una vida bastante miserable, lo que
estamos observando no es ese sufrimiento que viene desde afuera, sino
lo que creamos en nuestras propias mentes a su alrededor. Esto es un
despertar en una persona – un despertar a la Verdad del sufrimiento. Y
es una Verdad Noble porque ya no está culpando a otros por el
sufrimiento que estamos experimentando. Así, el enfoque buddhista es
bastante único con respecto a otras religiones porque el énfasis está
puesto en la forma de salir del sufrimiento a través de la sabiduría,
la liberación de todas las ilusiones, antes que en el logro de algún
estado dichoso o la unión con lo Supremo.
Ahora no estoy
diciendo que los demás no sean nunca la fuente de nuestra frustración e
irritación, sino que lo que estamos señalando con esta enseñanza
es nuestra propia reacción a la vida. Si alguien está siendo
desagradable contigo o está intentando causarte sufrimiento de manera
deliberada y con mala intención, y piensas que es esa persona la que te
está haciendo sufrir, todavía no has entendido esta Primera
Verdad Noble. Aunque te esté arrancando las uñas o haciéndote otras
cosas terribles – mientras creas que estás sufriendo a causa de esa
persona, no has entendido esta Primera Verdad Noble. Entender el
sufrimiento es ver claramente que es nuestra reacción ante la persona
que nos está arrancando las uñas: ‘Te odio’, eso es sufrimiento. La
extirpación real de las uñas es dolorosa, pero el sufrimiento incluye
‘te odio’, y ‘cómo puedes hacerme esto’, y ‘nunca te perdonaré’.
Sin
embargo, no esperes a que alguien te arranque las uñas para practicar
con la Primera Verdad Noble. Inténtalo con pequeñas cosas, como alguien
siendo insensible, grosero, o que te ignore. Si estás sufriendo porque
esa persona te ha menospreciado o te ha ofendido de alguna manera,
puedes trabajar con eso. Hay muchos momentos en la vida cotidiana en
los que nos podemos sentir ofendidos o disgustados. Podemos sentirnos
molestos o irritados tan sólo por la forma en que alguien camina o
mira, al menos yo puedo. A veces puedes observarte sintiendo
aversión sólo por el modo en que alguien camina o porque no hacen algo
que deberían – uno puede disgustarse y enfadarse por cosas así. La
persona realmente no te ha hecho daño ni te ha hecho nada, como
arrancarte las uñas, pero aún así sufres. Si no puedes ver el
sufrimiento en estos casos simples, ¡nunca podrás ser tan heroico como
para hacerlo si alguna vez alguien te arranca de verdad las uñas!
Trabajamos
con las pequeñas insatisfacciones en lo ordinario de la vida.
Observamos la forma en que podemos ser dañados y ofendidos, o
molestados e irritados por los vecinos, por las personas con las que
vivimos, por la Sra. Thatcher, por el modo en que son las cosas o por
nosotros mismos. Sabemos que este sufrimiento debe ser comprendido.
Practicamos viendo realmente el sufrimiento como un objeto y con
entendiendo: ‘Esto es sufrimiento’. Así que tenemos el entendimiento
intuitivo del sufrimiento.
Podemos
investigar: ¿Dónde nos ha llevado esta búsqueda hedonista del placer
como un fin en sí mismo? Ha continuado ahora durante varias décadas,
pero ¿es más feliz la humanidad como resultado? Parece que hoy en día
se nos ha dado el derecho y la libertad de hacer lo que nos plazca con
las drogas, el sexo, los viajes y demás – todo vale; todo está
permitido, nada está prohibido. Tienes que hacer algo realmente
obsceno, realmente violento, antes de ser condenado al ostracismo. Pero
¿nos ha hecho un poco más felices o más relajados y satisfechos el
poder seguir nuestros impulsos? En realidad, nos ha hecho ser muy
egoístas; no pensamos en cómo nuestras acciones podrían afectar a los
demás. Tendemos a pensar sólo en nosotros mismos: yo y mi felicidad, mi
libertad y mis derechos. Así me convierto en una terrible molestia, una
fuente de gran frustración, molestia y miseria para las personas que me
rodean. Si creo que puedo hacer cualquier cosa que quiera o decir
cualquier cosa que me apetezca decir, incluso a expensas de los demás,
entonces soy una persona que no es nada más que una molestia para la
sociedad.
Cuando surge el sentido de ‘lo que yo quiero’ y ‘lo
que yo pienso que debería y no debería ser’, y deseamos deleitarnos en
todos los placeres de la vida, inevitablemente nos disgustamos porque
la vida parece tan desesperanzadora y todo parece ir mal. Somos
zarandeados por la vida – corriendo de aquí para allá en estados de
miedo y deseo. E incluso cuando consigamos todo lo que queramos,
pensaremos que falta algo, algo todavía incompleto. Así que cuando la
vida está en lo mejor, todavía está esta sensación de sufrimiento –
algo que todavía debe hacerse, alguna clase de duda o temor
obsesionándonos.
Por ejemplo, siempre me han gustado los
paisajes bonitos. Una vez, durante un retiro que guié en Suiza me
llevaron a unas hermosas montañas y noté que siempre había una
sensación de angustia en mi mente porque había tanta belleza, un flujo
continuo de vistas hermosas. Tuve la sensación de querer aferrarme a
todo, de que debía mantenerme alerta todo el tiempo para consumir todo
con mis ojos. ¡En realidad me estaba agotando! Eso era dukkha, ¿verdad?
Descubro
que si hago las cosas sin cuidado – incluso algo tan inocente como
mirar las hermosas montañas – si tan sólo estoy alargando la mano e
intentando aferrarme a algo, esto siempre trae una sensación
desagradable. ¿Cómo puedes quedarte con el Jungfrau y el Eiger?
[2]
Lo mejor que puedes hacer es echar una foto, intentando capturarlo todo
en un trozo de papel. Eso es dukkha; si quieres aferrarte a algo que es
hermoso porque no quieres estar separado de ello – eso es sufrimiento.
Tener
que estar en situaciones que no te gustan también es sufrimiento. Por
ejemplo, nunca me gustó viajar en metro en Londres. Me quejaba de ello:
‘No quiero ir en metro con esos carteles feos y esas estaciones
lúgubres. No quiero estar encerrado en esos pequeños trenes bajo
tierra’. Lo consideraba una experiencia totalmente desagradable. Pero
escuché esta voz quejumbrosa – el sufrimiento de no querer estar
con algo desagradable. Entonces, habiendo contemplado esto, dejé de
convertirlo en algo importante para poder estar con lo desagradable y
lo que no es hermoso sin sufrir por ello. Comprendí que simplemente es
como es, y está todo bien. No necesitamos crear problemas – ya sea por
estar en una lúgubre estación de metro o por mirar paisajes hermosos.
Las cosas son como son, así que podemos reconocerlas y apreciarlas en
sus formas cambiantes sin aferrarnos. Aferrarse es querer agarrarse a
algo que nos gusta; querer deshacernos de algo que no nos gusta; o
querer obtener algo que no tenemos.
También podemos sufrir mucho
a causa de otras personas. Recuerdo que en Tailandia tenía pensamientos
bastante negativos sobre uno de los monjes. Entonces él hacía algo y yo
pensaba: ‘No debería hacer eso’ o decía algo: ‘¡No debería decir eso!’.
Llevaba a ese monje en mi mente en todo momento y entonces, aunque
fuera a otra parte, pensaba en ese monje; la percepción de él surgía y
venían las mismas reacciones: ‘¿Recuerdas cuando dijo esto y cuando
hizo aquello?’, y ‘No debería haber dicho eso y no debería haber hecho
aquello’.
Habiendo encontrado a un maestro como Ajahn Chah,
recuerdo que quería que fuera perfecto. Pensaba: ‘¡Oh, es un maestro
maravilloso! – ¡maravilloso!’ Pero entonces hacía algo que me molestaba
y yo pensaba: ‘No quiero que haga nada que me moleste porque me gusta
pensar que es maravilloso’. Eso era como decir: ‘Ajahn Chah, sé
maravilloso para mí todo el tiempo. Nunca hagas nada que ponga en mi
mente algún tipo de pensamiento negativo’. Así que incluso cuando
encuentras a alguien que realmente respetas y amas, aún está el
sufrimiento del apego. Inevitablemente, ellos harán o dirán cosas que
no te van a gustar o que no vas a aprobar, provocándote algún tipo
de duda – y sufrirás.
En una ocasión, varios monjes
americanos vinieron a Wat Pah Pong, nuestro monasterio al noreste de
Tailandia. Eran muy críticos y parecía que sólo veían lo que estaba
mal. No pensaban que Ajahn Chah fuera un buen maestro y no les gustaba
el monasterio. Yo sentía una gran ira y odio surgir porque estaban
criticando algo que yo amaba. Me sentía indignado – ‘Bien, si no os
gusta, iros de aquí. Él es el mejor maestro del mundo y si no podéis
verlo entonces simplemente ¡largaos!’ Esa clase de apego – estar
enamorado o ser devoto de alguien – es sufrimiento porque si algo
o alguien que amas es criticado, te enfadas e indignas.
Entendimiento Intuitivo en las Situaciones
A
veces el entendimiento intuitivo surge en los momentos más inesperados.
Esto me sucedió a mí mientras vivía en Wat Pah Pong. La parte Noreste
de Tailandia no es el lugar más bonito o deseable del mundo, con sus
bosques de matorrales y sus lisas llanuras; también es extremadamente
caluroso durante la estación cálida. Teníamos que salir al calor del
mediodía antes de cada Día de Observancia y barrer las hojas de
los senderos. Había grandes áreas para barrer. Pasábamos toda la tarde
bajo el ardiente sol, sudando y barriendo las hojas amontonándolas con
escobas rústicas; esta era una de nuestras tareas. A mí no me gustaba
hacerlo. Pensaba: ‘No quiero hacer esto. No vine aquí a barrer las
hojas del suelo; vine aquí para iluminarme – y en cambio me tienen
barriendo hojas del suelo. Además, hace calor y tengo una piel
delicada; podría contraer cáncer de piel por estar aquí en un clima
cálido’.
Estaba de pie ahí fuera una tarde, sintiéndome
realmente miserable, pensando: ‘¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Para qué
vine? ¿Por qué me quedo aquí?’ Ahí estaba con mi larga escoba rústica y
absolutamente sin energía, lamentándome por mi situación y odiándolo
todo. Entonces vino Ajahn Chah, me sonrió y dijo: ‘Wat Pah Pong es
mucho sufrimiento, ¿verdad?’ y se marchó. Así que pensé: ‘¿Por qué dijo
eso?’ y ‘En realidad, sabes, no todo es tan malo’. Él me hizo
contemplar: ‘¿Barrer las hojas es realmente tan desagradable?... No, no
lo es. Es una especie de cosa neutra; barres las hojas, y no es ni
tanto ni tan poco… ¿Es tan terrible sudar? ¿Es realmente una
experiencia miserable y humillante? ¿Realmente es tan malo como lo
estoy pensando? No, sudar está bien, es algo perfectamente natural. Y
no tengo cáncer de piel y las personas de Wat Pah Pong son muy
agradables. El maestro es un hombre verdaderamente amable y sabio. Los
monjes me han tratado bien. Los laicos vienen y me dan alimentos para
comer, y… ¿de qué me estoy quejando?’ Reflexionando sobre la
experiencia real de estar allí, pensé: ‘Estoy bien. La gente me
respeta, me tratan bien. Me enseñan personas agradables de un país muy
agradable. No hay nada realmente malo, excepto yo; yo estoy haciendo un
problema de esto porque no quiero sudar y no quiero barrer hojas’.
Entonces tuve un entendimiento intuitivo muy claro. Súbitamente percibí
algo en mí que siempre se estaba quejando y criticando, y que estaba
evitando que me entregara a cualquier cosa, u ofrecerme a cualquier
situación.
Otra experiencia de la que aprendí fue la costumbre
de lavar los pies de los monjes veteranos cuando regresaban de la ronda
de limosnas. Después de caminar descalzos a lo largo de aldeas y campos
de arroz, sus pies estaban llenos de barro. Había baños para los pies
fuera del comedor. Cuando Ajahn Chah venía, todos los monjes –unos
veinte o treinta- corrían y lavaban los pies de Ajahn Chah. La primera
vez que vi esto pensé: ‘Yo no voy a hacerlo – ¡yo no!’ Entonces al otro
día, treinta monjes corrían apenas aparecía Ajahn Chah y lavaban sus
pies – Yo pensaba: ‘Qué cosa tan estúpida – treinta monjes lavando los
pies de un hombre. Yo no voy a hacer eso’. Al día siguiente, la
reacción se hizo aun más violenta… treinta monjes corrieron y lavaron
los pies de Ajahn Chah y… ’ ¡Eso me enfurece de verdad, estoy harto de
esto! Pienso que esa es sencillamente la cosa más estúpida que haya
visto jamás – ¡treinta hombres saliendo a lavar los pies de un
hombre! Él probablemente piense que lo merece, ya sabes – está
alimentando a su ego. Probablemente tenga un ego enorme, con tanta
gente que lave sus pies todos los días. ¡Jamás lo haré!’
Estaba
comenzando a desarrollar una fuerte reacción, una reacción exagerada.
Me sentaba allí sintiéndome miserable y enfadado. Veía a los monjes y
pensaba, ‘Todos ellos me parecen estúpidos. No sé qué estoy haciendo
aquí’.
Pero entonces comencé a escuchar y pensé, ‘Este es un
estado mental realmente desagradable. ¿Hay algo por lo que enfadarse?
No me han hecho hacerlo. No pasa nada; no hay nada malo en que treinta
hombres laven los pies de un hombre. No es un comportamiento inmoral o
malo y quizás ellos lo disfruten; tal vez quieren hacerlo – quizás está
bien hacerlo… ¡Quizás yo debería hacerlo!’ Así que a la mañana
siguiente, treinta y un monjes corrieron a lavar los pies de Ajahn
Chah. No hubo ningún problema después de aquello. Me sentí realmente
bien: esa cosa desagradable en mí se había detenido.
Podemos
reflexionar sobre estas cosas que provocan indignación y enfado en
nosotros: ¿hay algo realmente malo en ellas o es algo sobre lo que
creamos dukkha? Entonces empezamos a comprender los problemas que
creamos en nuestras propias vidas y en las vidas de la gente que nos
rodea.
Con atención, estamos dispuestos a soportar la vida
entera; la excitación y el aburrimiento, la esperanza y la
desesperación, el placer y el dolor, la fascinación y el desánimo, el
comienzo y el final, el nacimiento y la muerte. Estamos dispuestos a
aceptarlo todo en la mente en lugar de centrarnos sólo en lo placentero
y suprimir lo desagradable. El proceso del entendimiento intuitivo es
el ir hacia dukkha, observar dukkha, admitir dukkha, reconocer dukkha
en todas sus formas. Entonces ya no estás reaccionando del modo
habitual de indulgencia o supresión. Y a causa de esto, puedes soportar
más el sufrimiento, puedes ser más paciente con él.
Estas
enseñanzas no están fuera de nuestra experiencia. Son, de hecho,
reflejos de nuestra experiencia real – no complicados asuntos
intelectuales. Así que pon esfuerzo en el desarrollo en vez de quedarte
atrapado en un bache. ¿Cuántas veces te tienes que sentir culpable por
tu aborto o por los errores que has cometido en el pasado? ¿Tienes que
pasarte todo el tiempo regurgitando las cosas que te han sucedido en la
vida y consintiendo la interminable especulación y el análisis? Algunas
personas se convierten en personalidades tan complicadas. Si sólo te
complaces en tus recuerdos y puntos de vista y opiniones, entonces
siempre estarás atrapado en el mundo y nunca lo trascenderás de ninguna
manera.
Puedes abandonar esta carga si estás dispuesto a
utilizar las enseñanzas hábilmente. Dite a ti mismo: ‘No voy a quedar
atrapado en esto nunca más; me niego a participar en este juego. No voy
a ceder ante este estado de ánimo.’ Comienza a ponerte en la posición
de saber: ‘Sé que esto es dukkha; hay dukkha’. Es realmente importante
tomar esta resolución para ir donde está el sufrimiento y así
tolerarlo. Tan sólo examinando y confrontando el sufrimiento de este
modo es que uno puede esperar tener el tremendo entendimiento: ‘Este
sufrimiento ha sido comprendido.’
Así que estos son los tres
aspectos de la Primera Verdad Noble. Esta es la fórmula que debemos
utilizar y aplicar en la reflexión sobre nuestras vidas. Siempre que
sientas sufrimiento, primero haz el reconocimiento: ‘Hay sufrimiento’,
luego: ‘Debe ser comprendido’, y finalmente: ‘Ha sido comprendido’.
Esta comprensión de dukkha es el entendimiento intuitivo sobre la
Primera Verdad Noble.
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[2] Los nombres de las montañas de Suiza.