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Fuente:
Thanissaro
Bhikkhu - Contemplation of the body
Libre distribución siempre que sea sin alterar el contenido, de forma gratuita y citando las fuentes. dhammammagga.org 2008 Contemplación del cuerpo1 de Marzo de 2004, por Thanissaro BhikkhuLa gente se resiste mucho a contemplar el cuerpo como tema de meditación. Algunos se quejan de que ellos ya tienen una imagen negativa del cuerpo así que ¿para qué centrarse en la parte negativa del cuerpo? Otros dicen que la contemplación del cuerpo es una manera de fomentar la aversión hacia el cuerpo, que es un estado mental insano. Otros dicen que no están tan apegados a sus cuerpos, así que ¿para qué centrarse en el cuerpo? O mencionan la historia donde el Buddha recomienda la contemplación del cuerpo a algunos monjes y luego se va al bosque por un par de meses. Los monjes se disgustan tanto con sus cuerpos que comienzan a suicidarse, mientras que otros contratan asesinos para que los maten. Cuando el Buddha regresó del bosque, encontró que la comunidad de monjes era bastante más pequeña de lo era antes de haberse ido, así que reunió a los monjes restantes y les dijo que en vez eso practicasen meditación con la respiración. Algunas personas citan esto como prueba de que la contemplación del cuerpo es una práctica insana. Sin embargo, el hecho de que la gente se resista tanto a esta meditación muestra lo importante que es. Intimida, porque va justo al corazón de nuestro apego. No hay nada en el mundo a lo que estemos más apegados que a nuestros propios cuerpos. Por esto es por lo que la gente tiene tantas excusas para no centrarse justo en esto. Si no te centras justo en esto, ¿qué va a pasar? Vas a
mantener tu profundo apego al cuerpo. No se va a ir por sí mismo. Algunas
personas piensan que pueden atajar el proceso del apego yendo directamente a su
sentido del yo, creyendo que terminando con el sentido del yo no tendrán que
trabajar en la contemplación del cuerpo ya que el trabajo que están haciendo va
más allá, derecho a la raíz. Pero el apego es como una enredadera: no puedes
encontrar la raíz hasta que tomas la rama más cercana y determinas su origen.
Realmente no puedes llegar a la raíz de tu apego al yo hasta que no hayas
mirado dónde tu apego más obvio, día a día, momento a momento, está: justo aquí
en el cuerpo. La más mínima cosa que le sucede a tu cuerpo y no puedes
soportarlo. Un poco de hambre, un poco de sed, demasiado calor, demasiado frio
te sacan de tus casillas. Un poco de enfermedad y vas corriendo a por
medicinas. Si esto no es
apego, ¿qué lo es?. Asi que es importante que observemos justo aquí. De lo contrario estamos ligados al sufrimiento que el cuerpo va a traernos. Como todos sabemos, envejece, enferma y luego muere. Si no crees que va a haber sufrimiento, vete a pasar algún tiempo con personas muy mayores, con gente muy enferma, con gente que está muriéndose. Mira cuánto sufren. Cuando estaba en casa de mi padre hace dos semanas, ayudaba todos los días con el ritual diario de darle la vuelta para que mi madrastra pudiera quitarle el pañal. Mientras ella hacia esto, llegué a ver como es un cuerpo viejo con llagas por estar en cama, como un viejo cuerpo funciona y no funciona, cuanto sufrimiento trae cuando está indefenso, no solo para la persona que está en el cuerpo sino también para la gente que lo cuida. También vi como es ser viejo y no haber entrenado la mente. La mente en un momento como ese está totalmente fuera de control ya que cuando el cuerpo se debilita, la energía disminuye. Los pensamientos que llegan irrumpiendo en la mente pueden tomar el control total si no has desarrollado la habilidad de contrarrestarlos. Luego también están todas las cosas humillantes de la vejez. Es como si el cuerpo humano estuviese diseñado para menoscabar cualquier sentido del orgullo que pudiéramos tener. Te tiene que limpiar otra gente; te tiene que dar la vuelta otra gente; cualquier sentido de la privacidad que solieses tener sobre tu cuerpo es arrojado por la ventana. No puedes controlar el orinar, no puedes controlar el defecar. Todo se descontrola. Y es bueno contemplar esto, no para desarrollar aversión sino para ver la universalidad de este estado corporal y ver como desarrollar el sentido de samvega, viendo cuánto esfuerzo se destina a mantener el cuerpo y luego donde acaba todo ese esfuerzo. Si es ahí donde estás buscando la felicidad, estás buscando en el sitio equivocado. De esto trata toda esta contemplación. Si no aprendes cómo dejar tu apego ahora mientras todavía estas sano y fuerte, se va a volver más y más duro a medida que el cuerpo se debilite, a medida que el cuerpo se haga viejo. Así que tenemos que desarrollar un sentido de pasada, un sentido de confianza en la
contemplación del cuerpo. No hay forma de superar el apego al cuerpo si no lo
contemplas muy, muy detenidamente. La razón por la que estamos apegados al
cuerpo es porque no miramos detenidamente. Esto es sobre lo que la
contemplación de las 32 partes del cuerpo trata: contemplar el cuerpo en términos
de los elementos, porque es todo lo que es. ¿Qué tienes aquí? Solo elementos
físicos. Aire, o energía. Fuego, calor. Agua, frescura. Y tierra, solidez. ¿Te
pertenecen? No, todos son parte del mundo. Como dice el dicho, "polvo
eres, y en polvo te convertirás." Mientras estemos vivos, tomamos los elementos
mientras comemos y los expulsamos cuando defecamos, y luego cuando tenemos que
dejar todo el asunto, todo vuelve a los elementos cuando morimos. Entonces ¿dónde
vas a encontrar la verdadera felicidad ahí? Después de todo el esfuerzo que se
pone en el cuerpo, ¿es el cuerpo sincero contigo? A veces hace lo que quieres
pero muchas veces no. Cuando comienza a envejecer y a cultivar enfermedades y
muere, no te pide permiso. Pensarías que después del esfuerzo que has puesto en
él, mostraría algo de gratitud pero no puede. No es su naturaleza. Nosotros somos los que hemos estado dando vida a esta cosa. Una de las imágenes en el Canon es la del cuerpo como una marioneta. Tiramos de las cuerdas por un tiempo y luego se rompen, las piezas se destruyen. Es bueno desarrollar un sentido de desapasionamiento y desencanto con el cuerpo, y así desarrollar el sentido de samvega, para que cuando se destruya no nos destruyamos nosotros también. Recitamos las 32 partes del cuerpo tan a menudo que el canto se ha vuelto casi automático. Puedes hacerlo sin siquiera pensar en lo que estás diciendo, así que detente y concéntrate en cada una de las 32 partes, una a una. Detente y visualiza cada una según vas avanzando en la lista. Comienza con el pelo de la cabeza, el pelo del cuerpo, uñas, dientes, piel, carne. Mientras visualizas cada parte, intenta también sentir dónde está exactamente localizada esa parte en tu cuerpo. Cuando llegas a la piel, date cuenta justo ahí de que tienes todo el cuerpo cubierto. Hay piel todo alrededor tuyo, en todos los lados. La carne está por todas partes, con los huesos en su núcleo. Pasa por las distintas partes hasta que aciertes con una que llame tu atención de verdad, que realmente te impacte. Recuérdate a ti mismo, "Oh sí, es una de esas en este cuerpo, también." Y realmente te impactará cuan incongruente es. Tienes un hígado, una vesícula biliar, un intestino grueso, 24 horas al día. Has estado llevando esta cosa contigo todo el tiempo - "esta cosa", siendo cualquiera de las partes, te da una idea de qué poco común o repugnante o sucio o peculiar es este cuerpo, cualquiera de las partes te impacta en cierta forma que es útil para la contemplación. Has estado cuidando tanto de esto, ocupándote tanto de ello, y esto es todo lo que tienes para mostrar por todo ese esfuerzo. No estamos hablando mal del cuerpo, solo estamos viéndolo por lo que es. Al final lo que queremos es aprender cómo usarlo como una herramienta simplemente, sin apego, pero para contrarrestar el apego tienes que ir muy lejos en la dirección contraria para así compensar todas las exageraciones, todos los astutos eslóganes publicitarios que has hecho sobre tu cuerpo: sobre cómo es de importante, cómo es de esencial, todas las cosas buenas que vienen de cuidar el cuerpo cuidadosamente, haciendo todo ese yoga, ejercitándolo, comiendo todas esas comidas sanas. Puedes hacer estas cosas y aún así todavía va a envejecer, enfermarse, y morir. Una de las técnicas de meditación que a Ajaan Fuang le gustaba enseñar cuando la gente desarrollaba una sensación de luz en el cuerpo era tenerlos visualizándose en el interior de esa luz. A veces ni siquiera tenían que querer hacerlo. La imagen aparecía por sí misma allí en la luz. Podían verse a ellos mismos sentados justo enfrente de ellos. Luego él decía, "Vale, pensad como va a ser el cuerpo dentro de cinco años, dentro de diez, quince, veinte, y así hasta cuando muráis. ¿Cómo se va a ver cuando muráis? Luego si lo dejas por ahí el segundo día después de morir, el tercero, cuarto, quinto día: ¿Cómo será entonces? Después de siete días, lo incineráis. Mirad las llamas de la incineración. y luego ¿qué queda? Solo algunas cenizas y huesos, y más adelante con el tiempo los huesos también se convertirán en cenizas. No tienes nada salvo un montón de polvo. Luego se lo lleva el viento." Luego los tendría viendo la película al revés, recomponiéndolo todo hasta que llegaban al momento presente para volver a conectar con el hecho de que lo que tienes en este momento aquí va inevitablemente dirigido justo en la dirección de lo que viste. El beneficio de todo esto es que cuando surge la más pequeña falsa ilusión con respecto al cuerpo, esta contemplación ayuda a abrirse camino a través de ella. Entonces el deseo por un cuerpo ideal, cualquier pensamiento del tipo, "Otra gente puede hacerse vieja pero yo voy a hacer yoga, voy a comer sano, y no voy a envejecer tan rápido como ellos lo hacen": Ves que iluso y fútil es. Esto no es para animarte a que no cuides el cuerpo, sino simplemente para que tengas cuidado de cualquier engaño que se construya alrededor de él, para que cuando la vejez, la enfermedad y la muerte lleguen estés más preparado. Otra motivo para contemplar es el preguntarte a ti mismo: La
vejez, la enfermedad y la muerte están llegando - ¿has obtenido el estado de
mente que va a estar libre de sufrimiento cuando éstas lleguen? Si no lo has
hecho, ¿cuánto tiempo tienes? No lo sabes. Así que ponte a trabajar ahora
mismo. Cuando el impulso de interrumpir la meditación llegue, recuerda esto: ¿Cuánto
tiempo más tendrás que meditar? ¿Has llegado donde quieres ir? Después de todo,
este es el final de la historia para todos nosotros. Vejez, enfermedad, y
muerte: Esto es hacia donde todo se dirige. Tienes que estar preparado. De lo
contrario te tumbarás en la cama alucinando cuando te hagas viejo - viendo
perros extraños en las esquinas y gente suicidándose en el jardín - porque el hecho
de hacerte viejo, el hecho de tu muerte cercana, ya es demasiado para que pienses
sobre ello, demasiado para que la mente lo soporte. La mente empieza a tapar
las cosas. Cuando oculta cosas de esta manera, se dirige al engaño. Ella intenta
escapar tanto como puede de las cosas desagradables, pero tú no puedes escapar
de ellas. Están justo ahí. Estás atrapado. La única forma de escapar de esta
trampa es escavar en lo profundo de la mente y desenraizar tus apegos. Aquí es donde reside tu esperanza. Cuando el Buddha señala el lado negativo de las cosas, nunca
se para solo en el lado negativo. Es para dirigirte hacia la Inmortalidad. Es
para recordártelo como aviso: así son las cosas, entonces ¿qué vas a hacer para
ser feliz al encararlas como son? Solo la Inmortalidad puede proporcionarte un
refugio seguro en un momento como ese. Nos gusta pensar que la vida llegará a
un bonito punto final donde las asuntos pendientes se arreglan, donde todo se
resuelve, como en el final de una película o novela, pero esto no es lo que
sucede. Todo se desintegra, se desmorona. Las cosas no vuelven a unirse y se
resuelven por si solas de buenas maneras. Hay una gran disonancia al final de
la vida donde las cosas se desvanecen cada una a su manera. Así es como el cuerpo llega a un fin. La pregunta entonces es: ¿Le ocurre lo mismo a la mente? Podemos elegir. Esta es nuestra oportunidad - la práctica - así que contemplamos el lado poco atractivo del cuerpo para desarrollar el sentido de samvega, para animarnos a practicar y profundizar más. Como dijo el Buddha, la atención inmersa en el cuerpo al final conduce a la Inmortalidad si lo haces bien. Si lo haces mal y desarrollas un sentido de aversión como los monjes de la historia, entonces - como el Bhuddha les advirtió - vuelve a la respiración. Eso ayudará a disipar la aversión de la misma manera que las primeras lluvias de la estación de lluvias disipan todo el polvo que hay en el aire acumulado durante la estación caliente. Pero esto no quiere decir que dejes de hacer la contemplación del cuerpo. Simplemente indica que tienes que aprender cómo hacerla hábilmente, para que así el sentido de samvega esté siempre ahí, inspirando un sentido de pasada que de todos modos te dará algo de alivio, te proveerá el escape, para que - como dice el sutta - serás feliz incluso cuando estés enfermo, feliz incluso cuando envejezcas, feliz incluso cuando mueras. Pero como nuestro apego al cuerpo es tan fuerte, necesitamos medicinas fuertes para contrarrestarlo. La contemplación del cuerpo no es algo que se hace de vez en cuando. Es algo que tienes que hace repetidamente. Tienes que estar volviendo a este tema porque es la única cosa que te mantendrá sano, la única cosa que te dará un alivio real. Si encuentras que te resistes a esta práctica, observa esa resistencia para ver exactamente lo que es. Normalmente es un disfraz de tu apego. El cuerpo no es el problema; el apego es el problema, pero para tratar con el apego tienes que centrarte en el objeto donde se aferra fuertemente el apego. Cuando realmente lo miras, ves que el cuerpo en realidad no es para tanto, no tiene mucho valor, y que tu apego construye tantas historias, tantos deseos a su alrededor. Por lo tanto este es un tema de meditación que necesitas tener a mano en todo momento porque estos apegos llegan en todo tipo de formas en cualquier momento. Quieres estar preparado para ellos, por encima de ellos. Mientras el cuerpo continua haciendo sus cosas - se debilita aquí, se debilita allí, aparece esta enfermedad, aparece esta otra - estarás preparado. En Tailandia tienen la tradición de imprimir libros en los funerales, y al comienzo de cada libro suele haber una pequeña biografía de la persona a la que se dedica el mérito. Muchos de los mejores libros sobre el Dhamma en Tailandia son los que se imprimieron en los funerales, así que mientras lees estos libros sobre el Dhamma no puedes evitar echar un vistazo a las biografías. Todas siguen el mismo patrón. A la persona le iba bien, tenía una vida feliz, esposa, marido, hijos, lo que sea. Luego después de un tiempo él o ella empezó a desarrollar un achaque en particular, quizás un pequeño problema de riñón, un problema de hígado, quizás un problema de corazón. En principio no parecía demasiado serio, la medicina se encargó de ello, pero después de un tiempo llegó a ser más y más crónico, cada vez más problemático, hasta que al final llegó al punto de que los médicos no podían hacer nada. Tuvieron que abandonar, y a pesar de que lo hicieron lo mejor que pudieron, la persona murió. Y es irónico: La mente humana tiene tendencia a pensar, "Bien, es a ellos. De alguna forma yo soy diferente." Pero tú no eres diferente. Mírate; mira a toda la gente a tu alrededor. ¿Qué enfermedad matará a la persona que está a tu lado? ¿Qué enfermedad matará a aquella persona de allí? ¿Qué enfermedad tienen dentro de ellos que al final les va a hacer eso? ¿Qué enfermedad hay dentro de ti? El potencial ya está ahí, haciendo su trabajo. Una de las contemplaciones que solía hacer en Bangkok, mientras iba en autobús, era el recordarme a mí mismo que "Toda esta gente del autobús tienen un funeral por delante. Va a haber un funeral por esta persona, un funeral por aquella persona, un funeral por aquella persona de allí. Les tocará a todos ellos. Y a mí, también." Y es gracioso: Podrías pensar que este tipo de pensamiento es pesimista o triste, pero no lo es. Es liberador. Es un gran ecualizador. No te ves envuelto en los detalles de gustarte esa persona, o no gustarte aquella, preocupándote por este o aquel asunto de tu vida. Sabes que todo va a acabar con la muerte. Y ese pensamiento te libera para centrarte en cosas que realmente son importantes, como todo el asunto del apego. Intenta ver esta práctica como liberadora, porque lo es. Si aprecias este hecho, encuentras que te beneficias más y más de ella. Si tienes la actitud correcta hacia la contemplación del cuerpo, te puede llevar lejos. Puede suministrarte mucha libertad incluso en medio de la vejez, la enfermedad, y la muerte, en medio de todas las deshonras y dolores y problemas de la vejez, la enfermedad, y la muerte, para ayudar a dirigirte en la dirección correcta, a la parte de la mente que es libre. La última vez que vi a Ajaan Suwat, poco antes de su muerte, mencionó que su cerebro estaba empezando a funcionar mal, que le estaba dando toda clase de percepciones extrañas. Pero añadió, "Eso que conseguí con la meditación, sin embargo, eso no ha cambiado; todavía está ahí," que es por lo que el sufrimiento del cuerpo no había supuesto un peso en su mente, por lo que las percepciones extrañas producidas por el cerebro no le habían engañado. Él mostró que es posible no sufrir en el proceso de enfermar y morir. Y cuando algo como eso es posible, quieres realmente dirigir todos tus esfuerzos en esa dirección. Como uno de los cantos dice, no seas la clase de persona que luego se lamenta de que no has aprovechado la oportunidad de practicar cuando todavía estabas sano y fuerte. | |||
| -------------------------------------------------- Samvega: Sensación de desmayo, terror, o urgencia. Pasada: Claridad y confianza serena. (ver,en inglés: http://www.accesstoinsight.org/lib/authors/thanissaro/affirming.html) | |||
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